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La historia del Servicio de Neurocirugía del Hospital Virgen del Rocio comienza con la llegada a Sevilla en el año 1953 del Dr Pedro Albert Lasierra.
El Dr. Pedro Albert nace el 3 de Junio de 1924 en Huesca. Licenciado en Medicina en Madrid en 1946, se une a Sixto Obrador como su primer ayudante en la aventura fundacional de la neurocirugía española. Los comienzos fueron duros; Albert fue el primer postgraduado en llegar a la madrileña Clínica de Los Olivos, trabajando día y noche durante los siguientes tres años.
En 1950 logra una beca para trabajar en la Clínica Neuroquirúrgica de la Universidad de Utrecht (Holanda), que dirigía el Profesor H. Verbiest. Sólo entonces se da cuenta de lo que suponía tener hospitales modernos con personal y medios adecuados y allí nace el firme propósito de hacer lo posible para que nuestro país se incorporase a los niveles europeos.
En 1952 la Sociedad Holandesa de Neurocirugía convalida sus estudios y formación con los exigidos para obtener el título de especialista. Por aquel entonces, Holanda se encontraba en el delicado momento de la descolonización de Indonesia y el gobierno holandés había firmado un convenio para permitir el trabajo de especialistas en los hospitales de aquel país durante la guerra civil. Así, el Dr Albert fue propuesto para dirigir el Servicio de Neurocirugía del Hospital Civil y Universitario de Djakarta (Batavia), durante los años 1952-53. Por aquel entonces no existían Servicios de la especialidad en la enorme zona geográfica constituida por Filipinas, la actual República Indonesia, Malasia y Singapur; por ello, en el Servicio donde trabajaba el Dr Albert se recibían enfermos de la más variada procedencia.
Tras este período, el Dr. Albert llega a Sevilla a finales de 1953, arropado por el Prof. Cruz Auñón catedrático de Patología General. El Profesor Cruz pertenecía al grupo del Prof. Jiménez Díaz, como también el Dr. Obrador en Madrid. Tras una charla magistral del Dr. Albert sobre la anatomía de la base craneal en el Hospital Central de la Universidad de Sevilla, conocido como Hospital de las Cinco Llagas, el catedrático de patología quirúrgica Antonio Cortés Lladó le concede el derecho a tener pacientes en sus salas y a poder utilizar su quirófano, cuando fuera necesario.
Un acontecimiento importante en el desarrollo de la neurocirugía, no sólo en Sevilla, sino en toda España fue la publicación en el Boletín Oficial del Estado del 10 de Enero de 1956 del concurso-oposición para las primeras plazas de jefes de equipo de Neurocirugía de la Seguridad Social, entonces denominada Seguro Obligatorio de Enfermedad. Era la primera vez que se reconocía oficialmente la existencia de la Neurocirugía en la medicina hospitalaria española. Las dos plazas de Barcelona fueron adjudicadas a los Dres. Adolfo Ley y Eduardo Tolosa, la de Valencia, al Dr. Barcia Goyanes, y la de Sevilla al Dr. Albert Lasierra.
Por aquel entonces el Seguro Obligatorio de Enfermedad tenía un único hospital en Sevilla, la Residencia Sanitaria “García Morato”, un hospital moderno que había sido construido recientemente. A mediados de 1956 se constituye allí el primer servicio de Neurocirugía, disponiendo de un quirófano en la 5ª planta con dedicación exclusiva a la patología neuroquirúrgica, 5 camas de hospitalización y una consulta en la planta baja. El Servicio de Neurocirugía estaba formado por el Dr Pedro Albert, como jefe, los Dres J. Sánchez-Arroyo, A. Martínez-Caro y Manuel Revuelta, como médicos recién graduados, y como enfermera, la Srta Elena Tarancón.
El entusiasmo, dedicación y sacrificio de este pequeño grupo en los albores de la Neurocirugía en Sevilla son difíciles de comprender para quien entra como Residente en este Servicio 50 años después y encuentra una organización tan compleja y diversificada. Historiar enfermos y convencerles de la necesidad de intervención, realizar con medios muy primitivos pruebas neuro-radiológicas, aportar en cada intervención instrumental quirúrgico (en su mayoría propiedad del Dr Albert que lo había adquirido en Holanda), cuidar personalmente a los enfermos en el post-operatorio noche y día o conseguir para ellos antibióticos u otras medicaciones de las que el hospital carecía, eran algunas de las tareas de los miembros de aquel Servicio.
Gracias al esfuerzo de estos pioneros, el Servicio de Neurocirugía comienza a crecer a pasos agigantados y rápidamente, de las primeras 5 camas de hospitalización asignadas se pasa a ocupar de 30. El equipo del Dr Albert tiene efectivamente a su cargo todos los pacientes neuroquirúrgicos de Andalucía, sur de Extremadura, Ceuta, Melilla y Canarias, denominándose ya Servicio Regional de Neurocirugía.
Lógicamente, el equipo de neurocirujanos tuvo que ampliarse. Así, durante los últimos años de la década de los 50 y primera mitad de la década de los 60 fueron incorporándose nuevos profesionales. Uno de ellos fue el Dr. Daniel García, que pasa a ocupar la plaza que dejó vacante el Dr Sánchez Arroyo, al marcharse al servicio de Neurocirugía de Newcastle.. La Dra. Carmen Gómez se incorpora como ayudante clínico del Servicio con dedicación especial a la Neurología. Otros profesionales destacados de esta primera etapa del Servicio Regional de Neurocirugía fueron los Dres. Ventura Arjona, Víctor Jos, Enrique Rubio y Francisco Morales, que ocuparon más tarde plazas de jefe de Servicio en algunos de los Servicios de Neurocirugía más importantes del país. El Dr Martínez-Caro, también motivado por el espíritu del servicio y siguiendo el ejemplo del Dr Albert se especializó en Cirugía Pediátrica en Canadá, ocupando a su retorno la plaza de Jefe de Servicio de esta especialidad en los Hospitales Virgen del Rocío.
Durante la segunda mitad de la década de los 60 se produce la fase de desarrollo hospitalario de la Seguridad Social en España y, de este modo, el crecimiento de la Residencia Sanitaria García Morato que pasa a denominarse Ciudad Sanitaria de Sevilla y, posteriormente, Campus de los Hospitales Universitarios Virgen del Rocio. Durante esta fase se inaugura en la Ciudad Sanitaria, en el año 1968, el Hospital de Rehabilitación y Traumatología, trasladándose el Servicio de Neurocirugía y todas las especialidades afines, a dicho centro, convirtiéndose en el primer hospital de la ciudad en incorporar el sistema jerarquizado y de trabajo a tiempo pleno.
El Dr Albert es nombrado Jefe del Departamento de Neurología y Neurocirugía y cumple uno de los objetivos de su vida al integrar en un departamento a todas las disciplinas involucradas en el cuidado del paciente neuroquirúrgico. Intenta reunir a los mejores profesionales que podía encontrar, entrenados en el país o en el exterior. El resultado fue un departamento joven y vigoroso, con un alto estándar de atención. Al frente de la Neurología se incorpora el Dr Román Alberca, procedente de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid, quien juntamente con sus colaboradores supone un valioso apoyo para el Departamento.
En la nueva estructura se comienza la enseñanza de forma reglada de la especialidad dentro del sistema MIR y así, desde este año crucial de 1968 hasta la actualidad, el Departamento desarrolla una intensa actividad asistencial y formativa, llegando a convertirse en centro de visita obligado para muchos neurocirujanos de habla hispana. La primera promoción de residentes de Neurocirugía, que se incorpora en 1969, estaba formada por los Dres. Manuel Juliá, Alberto Altuzarra y Manuel Clavel.
La Neuro-Radiología, pilar diagnóstico imprescindible, fue durante los primeros años una disciplina que desarrollaron los propios miembros del Servicio. El advenimiento de la TAC y el importante avance tecnológico que supuso fue rápidamente aprovechado gracias a la colaboración con el servicio de Radiología; el Dr Luís Escudero fue el primer radiólogo con dedicación predominante a la Neurorradiología.
Las malformaciones arteriovenosas del encéfalo fueron objeto de especial consideración durante esta fase prolífica del Servicio, ampliándose progresivamente sus indicaciones quirúrgicas a enfermos con MAV localizadas en regiones consideradas hasta entonces como inabordables.
La neurocirugía funcional y estereotáxica es desarrollada por el Dr V. Arjona y, posteriormente por el Dr A. Altuzarra, adquiriéndose amplia experiencia en el control de la oligofrenia erética por medio lesiones criogénicas sobre dianas hipotalámicas o del dolor intratable mediante blancos talámicos.
La cirugía del raquis cervical desarrolla técnicas muy originales y efectivas para el tratamiento de las fracturas cervicales bajo el impulso del Dr M. Revuelta.
El desarrollo del Servicio de Cuidados Intensivos se origina en el Servicio de Neurocirugía, creándose una verdadera Unidad de manejo del paciente con traumatismo craneoencefálico grave. A partir de la década de los 70, ya están disponibles modernas técnicas de medición de la PIC y se desarrollan estudios originales sobre metabolismo y nutrición de estos enfermos que son líneas de investigación actuales de los servicios de Endocrinología y Neurocirugía.
La Neurocirugía Infantil ha sido otra de las disciplinas con fuerte desarrollo en el Servicio. A mediados de los años 70 se construye en el campus de la Ciudad Sanitaria el actual Hospital Infantil, que empieza a recibir pacientes neuroquirúrgicos procedentes de toda la Comunidad. El primer miembro del Servicio con dedicación especial a éste área de la especialidad fue el Dr. Benito Barrionuevo. Se comienza el estudio y tratamiento de los niños hidrocéfalos, con espina bífida o afectos de todo tipo de neoplasias.
A todo lo largo de la década de los 70 el Servicio va incorporando nuevas técnicas que se comienzan a realizar en los principales centros neuroquirúrgicos mundiales, adaptándose a lo que se dio a conocer como la “moderna neurocirugía”. La labor del Dr F. Morales, con la creación del quirófano de cirugía experimental, y la incorporación de técnicas microquirúrgicas debe subrayarse. Uno de los aspectos más relevantes de este desarrollo fue la puesta en marcha como centro pionero en España de la cirugía para la descompresión neurovascular del nervio trigémino, tras la visita al Servicio en el año 1975 del Dr. Peter Janetta, creador de la técnica.
A comienzos de la década de los 80 en continuidad con el desarrollo de la microdescompresión del V par, se implanta por parte del Dr. Francisco Trujillo la termocoagulación por radiofrecuencias del Ganglio de Gasser, otro gran avance en el manejo de esta patología.
Tras algo más de tres décadas como auténtico líder del Servicio, en 1989 se produce el histórico adiós del Dr Pedro Albert Lasierra. Con su jubilación sale una auténtica leyenda de la Neurocirugía española y mundial, que deja su servicio en un nivel difícil de igualar: 100 camas de hospitalización, cuatro quirófanos (tres de adultos y uno pediátrico), cuatro consultas externas diarias que permiten atender a un ingente volumen de pacientes.
Estos son algunos de los Méritos y Logros realizados por el Dr Albert:
- Integró la Sociedad Luso-Española de Neurocirugía desde sus comienzos, siendo siempre uno de sus pilares principales, y presidente de la misma por un periodo de 2 años (1964-1966)
- Miembro del National Board of Neurosurgery
- Presidente del Colegio Médico de Sevilla entre 1963 y 1981
- Miembro Honorario de la Sociedad Argentina de Neurocirugía desde 1978
- Presidente del Comité de Neurotraumatología de la WFNS
- Tras el fallecimiento del Dr. Obrador, Secretario Vitalicio de la Sociedad Española de Neurocirugía.
- Miembro de honor de varias Sociedades europeas y latinoamericanas
- Medalla de Honor de la WFNS en el Congreso Mundial de Sydney-2001
Tras la marcha del Dr Albert, asume la responsabilidad de la Jefatura del Servicio de Neurocirugía el Dr. Manuel Revuelta, el cual permanecerá al frente del mismo hasta 1998. Durante este tiempo, el Servicio continúa su expansión y se ponen en marcha nuevas técnicas, como la navegación endovascular para el tratamiento de aneurismas, malformaciones vasculares intracraneales y embolizaciones tumorales. El neurocirujano responsable es el Dr Fernando Durand, que cuenta desde el primer momento con el apoyo del Dr Antonio Mayol, desde el Servicio de Radiología.
Otros avances importantes durante la década de los 90 fueron el auge de la cirugía transesfenoidal para el tratamiento de los adenomas hipofisarios, que ya había importado el Dr. F. Morales en el año 1974 y que continuó el Dr. F. Trujillo, logrando a lo largo de esta década una impresionante casuística, así como la implantación, por el Dr. M. Juliá, de la instrumentación en cirugía de la columna lumbar y de las técnicas de neuromodulación en el manejo del dolor de origen raquídeo.
En 1998, se produce la jubilación del Servicio del Dr Revuelta, quedando como jefe en funciones el Dr Daniel García, hasta la convocatoria en 1999 de una nueva plaza de jefe de Servicio.
El nuevo responsable del servicio, el Dr Fernando Rodríguez-Burgos, se había formado como neurocirujano en el Hospital Virgen del Rocio, aunque posteriormente formó parte de otros Servicios de Neurocirugía, como el del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, donde fue jefe clínico, o el hospital Virgen Macarena de Sevilla del que fue Jefe del Servicio.
Bajo el mandato del Dr Rodríguez-Burgos se entra en el siglo XXI con nuevos retos para el Servicio. Se comienzan a realizar los nuevos abordajes a la base del cráneo, gracias al empuje del Dr. Manuel Polaina y el Dr. José Romero, con el apoyo de jóvenes neurocirujanos formados en el Servicio, como los Dres. José Manuel Montero y Javier Márquez. Finalmente es el Dr. José Romero, junto con miembros de los Servicios de O.R.L. y Cirugía Maxilofacial, el que establece un auténtico equipo multidisciplinar de cirugía de base craneal con especial dedicación y experiencia al glomus yugular y a las lesiones de la fosa infratemporal y medio-facial.
Otro de los momentos importantes del Servicio en estos últimos años ha sido el desarrollo de la Neurocirugía Pediátrica. Tras la jubilación del Dr. B. Barrionuevo, le sucede en el año 2000 como jefe de sección de Neurocirugía Infantil el Dr. Gerardo Ferreras y, tras la marcha de éste en 2003, asume la responsabilidad el Dr. Javier Márquez, el cual sitúa a dicha unidad como uno de los centros de referencia nacional en esta patología.
En Febrero de 2007 se produce la jubilación del Dr. Rodríguez-Burgos, quedando como jefe en funciones el Dr. Manuel Polaina hasta la celebración de una nueva convocatoria de Jefe de Servicio, la cual tiene lugar el 14 de Julio de 2008. En dicha convocatoria se adjudica la plaza al Dr. Javier Márquez, con lo que se abre una nueva etapa en la historia del Servicio de Neurocirugía de Sevilla y en la que nos encontramos inmersos en la actualidad.
Andrés Muñoz
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